Mallorca es conocida por nuestras playas, nuestro patrimonio cultural y artístico, por nuestras tradiciones, y también por nuestra gastronomía. En nuestro blog nos gusta animar a los lectores a descubrir nuestras casas rurales en Esporles, en la Serra de Tramuntana, pero también dedicamos un espacio a destacar platos típicos, costumbres, y lugares de visita obligada para todos los que vengan a nuestra isla. Hoy nos detendremos en explicar los orígenes y particularidades de uno de los platos estrella de nuestra tierra, el pa amb oli.

Origen del pa amb oli, plato estrella de la gastronomía mallorquina

Fueron los cartagineses los que trajeron el árbol del olivo a las Islas Baleares, que ya en el siglo XIII se elaboraba y exportaba el aceite en las Islas, y, tras el descubriemiento de América, llegaron los primeros tomates a las Baleares. Pero se considera que el pa amb oli es algo más moderno, ya que los expertos datan su aparición en el siglo XVIII, cuando fue mencionado por primera vez en una receta documentada por Jaume Josep Bernat Martí i Oliver, un fraile agustino del convento del Socorro de Palma. Este religioso tenía conocimientos en una gran variedad de aspectos culinarios, utensilios de cocina e ingredientes típicos de la gastronomía mallorquina.

Aunque en sus inicios el pa amb oli era un simple combinado de pan con tomate, posteriormente se le añadió el aceite, embutidos y todo tipo de fiambres. Su preparación es muy sencilla, basta con restregar un tomate de ramallet, (tomate de ristra), sobre una pieza de pan de campesino y añadirle un poquito de aceite de oliva virgen. Sobre esta combinación le añadimos el fiambre que más nos guste. Normalmente suele prepararse con tomate o jamón serrano, pero no podemos dejar de probarlo con lomo embuchado, atún, salchichón, sobrasada, chorizo y todo lo que se nos pase por la mente y seamos capaces de probar.

Como en cualquier plato, suele haber variedades. Hay quien tuesta el pan para que el bocado sea más crujiente, quien le añade sal o ajo al combinado para añadirle un poco más de sabor, o lo acompaña de aceitunas, pimientos, guindillas o una ensalada. ¡El límite es la imaginación!

En cualquier restaurante y bar que se precie de las Islas Baleares podremos degustar esta especialidad balear. Por supuesto lo preparan con los mejores aceites de oliva virgen, los más sabrosos tomates de ristra y el pan más crujiente y tostado que podamos encontrar. Sin olvidarse de una guarnición compuesta por las deliciosas y típicas aceitunas mallorquinas.