Mallorca es una isla que destaca por sus calas, sus aguas cristalinas, y por sus paisajes naturales. Las calles, los monumentos e incluso los rincones escondidos de algunos pueblos crean un ambiente mágico rodeado de montañas y naturaleza, lejos de la gran ciudad, del estrés y la contaminación. En la entrada de blog destacaremos una serie de pueblos de Mallorca con un encanto particular.

Situado en el suroeste de la Serra de Tramuntana se encuentra Banyalbufar, uno de los pueblos más singulares de la isla. Está rodeado por montañas y bancales dedicados al cultivo que van bajando formando escalones hasta llegar al mar, una imagen poco común en el resto de la isla. Entre los lugares de interés destaca la torre des Verger, también conocida como la torre de ses Ànimes, una antigua torre de defensa desde la que se puede contemplar la panorámica de toda la costa. Además, es un lugar donde destaca la producción de tomate de ‘ramallet’ y el vino de malvasía, dos productos típicos que no puedes irte sin probarlos.

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Valldemossa es un pueblo situado en la parte elevada de la Serra de Tramuntana que está rodeado de bosques. Las calles del pueblo están construidas sobre piedra e incluso muchas casas están construidas de ese material, creando un ambiente más hogareño. Uno de los puntos de más interés turístico es la Real Cartuja, tanto por sus características arquitectónicas como por el hecho de que vivieron el compositor Chopin y la escritora George Sand, aunque lo que realmente deslumbran son sus calles y el ambiente que se respira en ellas. Dispone de unas panorámicas inigualables tanto en el mirador que hay dentro del pueblo como en la carretera que lleva hasta el pueblo y al Port de Valldemossa. Uno de los productos típicos es la coca de patata, sin duda de degustación obligada.

Esporles, donde está ubicada nuestra finca Na Servera y nuestras 3 casas rurales, es un municipio que se encuentra en plena Serra de Tramuntana, pero muy cerca de Palma (a unos 12 km en coche). Es un pueblo agradable y pintoresco, lleno de carisma y en el que apetece salir a pasear por las tardes y a tomar algo en cualquier café. Se divide en la Vilavella y la Vilanova, y su economía antiguamente se basaba en la agricultura y la ganadería.

Una de las visitas obligadas de Esporles es Sa Granja, una mansión señorial abierta al público, con funciones de museo etnológico y de granja, donde se muestra el estilo de vida rural y artesano mallorquín del siglo XIV. De corte rústico y señorial, se encuentra construida sobre un antiguo solar favorecido por la abundante presencia de agua, cuya primera referencia de ocupación está relacionada con una alquería musulmana llamada Alpic. Después de la conquista de la isla por parte de Jaime I de Aragón, fueron concedidas por este a Nuño Sánchez, conde del Rosellón, el cual las donó a la orden religiosa cisterciense.

Y por último encontramos Deià, un pequeño pueblo costero que se encuentra en la Serra de Tramuntana cerca de Valldemossa. Hay una perfecta mezcla de naturaleza y fincas mediterráneas con paredes blancas y ventanas azules y verdes, convirtiendo sus vistas en un espectáculo único. Tiene un paisaje idílico con naranjales y olivares en las pendientes del acantilado que da al mar. Uno de los momentos ideales para visitar el pueblo es al atardecer donde se puede disfrutar de una de las puestas de sol más bonitas de Mallorca.